3 nov. 2010

HUIDA

No era un fantasma quien surgió entre la niebla y sus pisadas sonaban tan fuertes como si un martillo mecánico golpeara el suelo húmedo. Roberto abandonó precipitadamente su coche atravesado sobre la raya continua, tras derrapar más de cien metros en esa recóndita carretera comarcal. Asustado por el desconocido que se aproximaba, recordó las imágenes del accidente, escapando con el botín de la farmacia en aquel vehículo robado pisando a fondo; luego apenas pudo ver aquella silueta que atravesó de pronto la calzada; el golpe en el capó mientras los frenos actuaban tarde para evitar el impacto en el parabrisas, que lanzó pequeños trozos de cristal sobre el globo del airbag.
Ahora sí podía ver al guardia civil con el gato agonizante en sus brazos, así que corrió esquivando los árboles próximos al arcén.
El agente solo tuvo unos segundos para vislumbrar cómo Roberto se despeñaba por la pendiente escarpada y escuchar sus últimos gritos.

Presentado al III concurso de microrrelatos de Getafe Negro.
La condición del microrrelato era comenzar por esta frase:
No era un fantasma quien surgió entre la niebla