19 dic. 2008

EL LARGO MEME DE LOS LIBROS

Enlazando con el blog de Eme Says continúo aquí un meme entretenido en el que se pueden volcar gustos y disgustos acerca de libros que hayamos leído. Lo primero que hago es cortar y copiar aquí las reglas:

1- Enlazar a la persona que nos invita, en el post del meme

2- Enumerar, con su correspondiente explicación, 10 de los libros que más nos han gustado y 5 de los que menos.

3- Hacer constar las reglas.

4- Elegir a seis personas que continúen.

5- Avisarles con un comentario en su blog.


Para empezar comentaré mis carencias y así sabréis que no soy la persona más cualificada para hablar sobre libros, aunque sí bastante apasionada por la narración, los cuentos y la literatura en general, ¡qué narices!.

Lo confieso, no he leído El Quijote, al menos la versión original. Sí he leído las versiones reducidas aptas para colegios, colecciones de libros juveniles, o bien he visto la serie de dibujos animados. El otro gran libro que suele aparecer como el más importante en las listas de libros fundamentales tampoco lo he leído al completo, salvo algunos pasajes y determinadas lecturas escuchadas en misas hace mucho tiempo. Resumiendo que ni El Quijote ni La Biblia, ambos libros prácticamente sagrados; justifico de este modo que no aparezcan entre los siguientes títulos. Y debido a la regla de diez libros amados y cinco que no tanto, quedarán muchísimos fuera de la lista, pero ya seguiré comentando libros en el futuro.

Así que aquí va el inventario, en el fondo me gustan las listas y las tontas, como las roscas (las dulces y las que no tienen azúcar). Aquí van las lecturas más dulces


El Conde Lucanor de Don Juan Manuel. Es un libro de cuentos y lo disfruté hace pocos años con una ventaja respecto a mucha gente que le ha tocado leerlo, ya que no me lo impusieron en el colegio (como a mi sobrina) y lo leí por placer. A lo largo de sus cuentos claramente moralistas y ejemplarizantes descubrimos que los hermanos Grimm, Hans Christian Andersen y otros cuentistas eran buenos recopiladores de la narración oral que circulaba por Europa y que ya se encuentra en las páginas del Conde Lucanor. Sin ir más lejos “El nuevo traje del emperador” entre otros relatos, ya está en este volumen, que es del siglo XIV. La estructura básica de todos los cuentos es que el Conde Lucanor le plantea una cuestión delicada a su consejero, Patronio, y éste le aconseja mediante un cuento o alguna parábola, con un refrán final que resume lo contado. Recomiendo la versión en español actual, puesto que hay ediciones en castellano antiguo de lectura más complicada. Es sorprendente, clásico y apasionante.


La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca. En cuestión del teatro soy más proclive a la comedia que al drama pero el caso de esta grandísima obra de teatro es que yo la veo como un tratado filosofía pura camuflada con el vestuario y atrezzo de una obra teatral. Muchos diálogos pueden recopilarse como citas en cualquier breviario o en algún libro de frase célebres. Y no entraré en competencias con otro genio del teatro llamado William Shakespeare puesto que tanto él como Calderón son universales y lo de las patrias les queda chico.


Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes, novela de iniciación, experiencia y aventura que se desarrolla entre gauchos, en la pampa, narrada con lenguaje y giros argentinos. Curiosamente el protagonista no es el mismo al que hace referencia el título de la novela, sino un joven discípulo, pero esta categoría no evita que don Segundo Sombra sea uno de los personajes más humanos e inolvidables de la literatura y con ese final antológico, un maestro de vida.

Ahora paso a los dulces rellenos o la imaginación al poder. Saltando varios siglos y géneros literarios, propongo otros cinco libros de cuentos o relatos. Se caracterizan por usar los mecanismos de la imaginación a partir de hechos reales, ensoñaciones y sueños que ya me gustaría haber padecido en alguna ocasión.


Apócrifos de Karel Capek, cuentos en los que partiendo de la definición del diccionario de apócrifo (fabuloso, supuesto o fingido) y con protagonistas ilustres e históricos (Prometeo, Alejandro Magno y Jesucristo entre muchos otros) el autor no olvida que la mejor manera de culturizarnos se puede conseguir con el humor y una inventiva absorbente. Me lo recomendó mi hermano y yo se lo recomiendo a su vez a todo el que pueda encontrarlo en librerías de segunda mano o bibliotecas, o rebusque en internet. O quizás que conozca el idioma checo en el cual está escrito. AÑADO QUE ACTUALMENTE LO ACABA DE REEDITAR LA EDITORIAL VALDEMAR, ESTE AÑO 2009 Y CUESTA UNOS 9 €.

Wakefield y otras historias de Nathaniel Hawthorne. Una colección de cuentos a los que uno de los escritores más reputados y famosos de la actualidad (Paul Auster) les debe mucho. Lo comenta él mismo en alguna de sus novelas. No hay un nexo de unión claro en este conjunto de narraciones aunque en todas se manifiesta muy bien la obsesión no como algo enfermizo, sino como una circunstancia que marca el destino de sus personajes, sin resultar fatalista ni forzada. Y de paso es bueno leer algunos de los mejores relatos cortos que conozco, como Wakefield, La marca de nacimiento o El velo negro.

Conduciendo a ciegas de Ray Bradbury. Sí, este escritor es famoso por Crónicas marcianas y Fahrenheit 451, dos mitos de la ciencia ficción, pero Bradbury es ante todo un narrador y de los mejores que aún están vivos. Ha demostrado como pocos que el terror es cotidiano, no hay nada permanente en este mundo y sabe hacerlo con interés, emoción y con ironía. Pero sobre todo después de leer sus cuentos, lo que veíamos ante nuestros ojos al comenzar cada una de sus narraciones ya no seguirá después en el mismo sitio.


Cosas que ya no existen de Cristina Fernández Cubas, una de las mejores narradoras españolas y quizá de las menos conocidas. Un conjunto de relatos en los que convierte en materia de ficción su propia vida y siendo hechos ya sucedidos y que por diversos motivos no sucederán más. La emoción es fuerte e inesperada y, para mi gusto, la autora tiene muchas narraciones cortas magistrales pero siempre menos que las que forman este libro.

Todas las cosmicómicas de Italo Calvino. Publicados actualmente en un solo volumen, Tiempo cero y Las cosmicómicas son dos libros de cuentos que giran en torno a viajes interplanetarios y épocas muy remotas como el Jurásico pero con un humor y una poética que dignifica y engrandece esta lectura llena de fantasía.

Rematando los diez aconsejables, traigo aquí los dos géneros literarios restantes: el ensayo y la poesía.

La muerte del cine de Paolo Cherchi Usai. Bajo la apariencia de un ensayo sobre el cine, el autor explica la caducidad de la película de cine, o del material mismo, el celuloide, con un lenguaje en ocasiones muy técnico y codificado, aunque sin ser pedante. Realmente nos encontramos ante un texto prácticamente filosófico en el cual tirando del hilo se habla no solo de la pérdida del cine, sino del arte en todas sus formas de expresión y sobre todo se plantean grandes preguntas con difícil respuesta: ¿Cuáles son las verdaderas obras de arte si físicamente solo podemos conocer un porcentaje escaso de todo el arte producido desde la prehistoria? ¿Qué nos lleva a decidir cuáles son las impresiones relevantes del arte? Realmente es una lectura profunda y gratificante

Desde mis poemas de Claudio Rodríguez. Este libro reúne todos los poemarios menos el último del autor zamorano y contemporáneo, además, del también fallecido Ángel González. Mientras que en González hay una dicha en la búsqueda y el amor, en Claudio Rodríguez siempre hay una alegría en torno al encuentro, a la revelación. A pesar de tener una obra corta en el curso de más de cuarenta años (cinco libros), la de Rodríguez es una voz que siempre descubre algo y que se expresa clara y emocionalmente.

Lo mejor, traer aquí unos versos suyos

Y nos lo quitarán todo

menos estas

botas de siete leguas.

Aquí, aquí, bien calzadas

en nuestros sosos pies de paso corto.

Aquí, aquí, estos zapatos

diarios, los de la ventana

del seis de enero…

(extraído de Oda a la niñez, de Alianza y condena, 1965)

Los desaconsejables

Es curioso porque al comentar cinco libros que no me gustaron (no es que los odie, casi siempre se aprende algo hasta de los malos) creo que en las personas verdaderamente curiosas se puede producir el efecto contrario que es animarles a leerlos. Ahí están, “para hacer amigos”…

La torre negra de P.D. James.

Novela de intriga consistente en hallar al asesino en un poblado con un entorno tétrico, algo desolado y que limita el plantel de sospechosos en una trama con giros sorprendentes y algún cuñaaao que no sospechábamos podía llegar a ser el culpable. El investigador en cuestión se llama Adam Dalgliesh si mal no recuerdo, y de profesión supongo que tendría sus labores (o quizá era médico, ya no me alcanza más la memoria). La fórmula de esta novela la firmaron mucho tiempo antes y con mejores resultados (y más divertidos) escritores como G. K. Chesterton, Georges Simenon o Agatha Christie.

Ilusiones de Richard Bach,

porque es un libro o manual acertado en muchos planteamientos sobre las motivaciones de cada persona para encontrar su camino en la vida y ser mejor y saber potenciar las posibilidades de cada cual. Pero es un libro al que le dimos la importancia que tenía en su momento, el de una lectura fácil, agradable y entretenida que reconforta.

Pero ¡abracadabra!, en la década de los noventa y la del dos mil este libro se ha convertido en un modelo a imitar o plagiar alegremente por varios divulgadores, psicólogos, guionistas y empresarios de éxito en un negocio poco explotado hasta ese momento: el libro de autoayuda (sobre todo para los que lo venden). Sus obras más conocidas: cualquiera de Paulo Coelho, Jorge Bucay, Jodorowsky. Y los clásicos del género: El caballero de la armadura oxidada, Quién se ha llevado mi queso y El alquimista entre las pasadas (y las que vendrán después).

Por mi parte en cuestión de libros de “autoayuda” recomendaría El doctor Jeckill y Míster Hyde (de Stevenson) para conocerse a sí mismo. Antes de Adán (de London) para descubrir el origen de muchos miedos e inseguridades. Y El corazón de las tinieblas (de Conrad) para distinguir lo fina que es la línea que separa la cordura de la locura. Además son tres enormes novelas de aventura y vida.

El tesoro de Miguel Delibes,

un experimento fallido en la narrativa de un gran maestro que en sus mejores novelas encuentra el nombre exacto, el adjetivo justo y el verbo sensato para describir al ser humano en su entorno, rural o urbano antiguo. Pero en esta novela breve no encuentra el tono adecuado con unos personajes protagonistas de generaciones posteriores a la suya, a los que presenta encorsetados en estereotipos incómodos y antipáticos, con diálogos muy básicos. Lo bonito sería haber visto la novela desde la perspectiva de los habitantes del pueblo en el que se han encontrado restos arqueológicos valiosos, y seguramente Delibes nos hubiera dado otra muestra de su dominio de la escritura.

El hobbit de J. R. R. Tolkien

porque pienso que es el inicio de la saga más copiada en la narrativa fantástica del siglo veinte y lo que llevamos del veintiuno, pero al contrario que otras narraciones que se apoyan en la fantasía para dar rienda suelta a la búsqueda de otros mundos, aunque estén en este, Tolkien fue más pragmático y creó un mundo propio, con sus propias lenguas y dialectos, su Historia con mayúscula, su geografía y cartografía, sus sociedades y sus viejas costumbres. Resumiendo, Tolkien impuso unas reglas para su fantasía y a mi modo de entender, si hay algo que no debe pedírsele a la fantasía son reglas, sino libertades.

Por el viejo recuerdo de la lectura de esta novela solo puedo concretar que le faltaba la fluidez y osadía que sí tienen otras novelas clásicas fantásticas. Además de cierta frialdad que en lugar de sugerir aventuras y dinamismo en los sucesos narrados, parecen reproducciones de viejos grabados con imágenes del medioevo, bellas pero faltas de ritmo. Pero, favorablemente, también recuerdo que estaba conseguido el ambiente de mundo fantástico en esa famosa Tierra Media.

Hitch y yo de Evan Hunter

Dicen que lo bueno si breve, dos veces bueno, pero no siempre es así. Este librito de apenas 100 páginas es otro más en la extensa bibliografía actual sobre el director de cine Alfred Hitchcock. Está escrito por su guionista de Los pájaros, y tiene un tonillo entre la redacción escolar y el reportaje periodístico de una revista del corazón. Para aprender de verdad algo sobre Hitchcock y mucho acerca de cine y sobre contar historias, el mejor sigue siendo el de François Truffaut titulado El cine según Hitchcock.

NOTA FINAL

Casi todos los libros citados se pueden pedir prestados en la red de bibliotecas del estado. Los más difíciles, por no decir imposibles de encontrar son Apócrifos de Karel Capek y quizá Wakefield de Hawthorne, aunque este último está a la venta todavía en librerías.

Si no siempre queda la posibilidad de rastrear por la red…

Y aprovecho para elegir a

El agitador Coco, para que nos agite con sus lecturas secretas

Ana y compañía de cONGeniORG, quizá nos remuevan un poco las conciencias

Diego y Pepe de La Más Bella, audaces y visionarios

Enrique entre Rayos y truenos, palabra de poeta

Enrique Fidel si tiene tiempo en alguna de sus incursiones fotográficas y nos enseña algo de Urban Idade

http://urbancidades.wordpress.com/2009/05/26/meme-urban-idade/

La gente de Vive Málaga, que pueden enseñarnos libros sobre esta gran ciudad.

recuerdos a olvidar para descubrir libros que nos hagan perder al memoria… o recobrarla

12 nov. 2008

EL RITO

Las nubes pasaban rápido esa mañana, sin tiempo para esconder el sol. Dentro del pequeño templo Ana y Luis, tensos e inmóviles en sus asientos, ansiaban la conclusión de la prueba mientras la multitud los esperaba fuera.

Don Manolo mostró todas las cartas de la baraja, narrando sucesos verídicos, dramáticos e incluso cruentos que desataron las lágrimas de la madre de Ana.
Terminada la exposición de su condena, la bella aludida pareció libre de pecado tras la égloga, aunque no de sospecha tal y como confirmaron las personas convocadas dentro del lugar sagrado mediante un silencio convenido y ancestral.

Ana y Luis recorrieron juntos el pasillo y se encaminaron hacia la calle.

Deslumbrados por la luz sucumbieron sepultados por los granos de arroz que, a kilos, caían sobre los dos.

10 nov. 2008

OTOÑO

En una ocasión un amigo me preguntó cuál era mi estación del año preferida. Yo respondí que el verano, sin dudarlo mucho. Él me aconsejó que era mejor valorar por igual todas las épocas del año, una forma de disfrutar mejor del tiempo que nos toca vivir. Septiembre terminaba en esos días y allí estábamos por la noche, delante de una hoguera antes de dormir en la tienda donde guardábamos la cámara y el material para rodar un cortometraje junto al río Mandeo en A Coruña, hace ya más de quince años. Después de todo este tiempo esa película, “O párroco embaucado”, agotó su pase por certámenes y festivales y probablemente el recuerdo de los que la vieron.

Desde entonces creo que apenas volvimos un par de veces a visitar y a rodar en ese río, un paraje fértil y con aire de virginidad natural aunque algo civilizado por el sendero que recorre su cauce junto a la orilla.

Tanto tiempo después puedo darle la razón a José Carlos, admitiendo que me gusta el otoño, el invierno, la primavera y el verano, cada período por lo que representa y aporta en el ciclo vital del año y del ánimo.

El otoño ya está más próximo al invierno que lo sucederá en breve y, curiosamente, deja un reguero de hojas secas, chaparrones, lluvias generalizadas y lloviznas. También días soleados y cálidos, quizá como antes, quizá como siempre.

No quiero mencionar el cambio climático más allá de su enunciado pero es agradable vivir un otoño que parece solo esto, el otoño, con esa gama de colores verdes, amarillos y ocres en todas sus tonalidades poblando las copas de los árboles. Con el horizonte surcado por nubes amenazadoras e intermedios luminosos.


Al fin y al cabo el otoño es una estación que no engaña, que nos avisa del acortamiento de los días y da paso a esas noches más largas, que invita más al recogimiento pero con treguas para el paseo. Coincide con el principio de la escuela y en gran parte del trabajo; a mi parecer el comienzo del nuevo año está más cerca de este período que del primero de Enero.


Es el momento propicio para afrontar cambios en el devenir del año.


19 sept. 2008

SIN BULLA PERO SIN PAUSA
Bienvenidas y bienvenidos. Regreso una estación después, sin haber pisado las teclas aunque con más ganas si caben. La principal razón es que, de continuar a este ritmo de publicación, el blog se va a tener que pasar a titular SIN CHICHA.


Me parece justo explicar las direcciones que figuran al margen derecho de la pantalla. Están destacadas porque la gran ventaja de este invento es ver otra información y pensamientos para enriquecerse con más puntos de vista.
Así recomiendo el blog de Eme Navarro, compositor y guitarrista del grupo Homeless Bones, que expresa sus opiniones y aporta saber en la
http://www.emenavarro.es/
;

y las canciones del grupo se pueden escuchar en http://www.homelessbones.es/ o en alguna de sus próximas actuaciones


que quizás sean las últimas. Es muy destacable además la lista que proporciona Eme en su blogroll para ampliar el horizonte.



También crecen las experiencias del agitador en las que su autor libera un caudal de pensamiento y expresión espontáneo que puede comenzar con una celebración o una derrota y acabar con dudas o un reencuentro, como la vida y los años, escritas con sinceridad y cercanía, impulsadas por el ánimo y el momento.
Comento también ViveMalaga, un blog perito en mostrar con detenimiento el movimiento cultural de esta ciudad a la orilla, porque todo lo interesante que sucede alrededor no se desarrolla en tres o cuatro capitales solamente.

Y aprovecho para citar a youthingmalaga, un repaso completo y divertido a los acontecimientos públicos y sobre todo privados, de carácter lúdico, artístico y social y en gran parte gratuitos, que se desarrollan cada mes en Málaga y su provincia.
Me alegro de cerrar este inventario con las imágenes de
Diego Ortiz, un fotógrafo

y realizador profesional de video con una larga trayectoria técnica, artística, docente, informativa y gráfica en casi todos los apartados audiovisuales. Es fundador además (junto a Pepe Murciego) de La Más Bella, una revista objeto con numerosas y polifórmicas ediciones que anima el cotarro vital, social y cultural desde hace ya dieciséis años.

Enlazados quedan.

Conozco a varios de los responsables de estas páginas y ventanas de expresión e incluso alguno es amigo, así que más que de favoritos se me puede acusar de favoritismos, y aunque no sean familiares me acuso de nepotista ante este hecho.
De todas formas, remendando refranes y lugares comunes, solo digo que lo que no mata el aburrimiento quizá engorde el conocimiento.

18 jun. 2008

ATARDECER
Bienvenidos.

Es agradable asomarse a la terraza para ver reflejarse el sol sobre los tejados de ciudad.O caminar por el barrio observando las vías tranquilas, apenas sin circulación.


Salir del metro tras el corto trayecto y recorrer las largas avenidas











sin otro motivo que caminar, sin prisa por llegar a ver cómo el sol comienza a esconderse.

No recuerdo en este momento quién dijo la famosa cita de una imagen vale más que mil palabras, pero tras varios años de asistir a clase y estudiar en la Facultad de Ciencias de la Información, ver miles de películas, videoclips, piezas de videoarte, series y programas de televisión, además de visitar exposiciones de pintura y fotografía, puedo asegurar que no se me ocurre ninguna frase mejor para ilustrar esta página hoy mismo.
Empiezo a colgar hoy algunas imágenes que resumen en pocos trazos lo que he visto (y en ocasiones he sentido) durante estos dos últimos años; aunque por respeto a la fotografía clásica prefiero llamarlas fotillos debido a su poca calidad y nitidez confusa. Han sido registradas con un teléfono móvil que no da para más y muestran lugares y objetos en los cuales no hay retratos, y apenas alguna figura humana. La razón es porque la mayoría de fotos que tengo son de gente que me importa y no me gusta hacerlas públicas sin el debido derecho o cautela por difundir su imagen. Quizás tenían razón las tribus antiguas con su superstición de que la cámara roba parte del alma de la persona a la que retrata.
Estas son estampas de la capital en lugares con bullicio habitual: el Paseo de la Castellana a su paso por Nuevos Ministerios; los tejados del Madrid antiguo desde la Latina hasta Princesa y la Gran Vía en el horizonte; una salida de metro en la zona nueva del barrio de San Blas; una avenida de un barrio nuevo cualquier sábado por la tarde; y la zona de Cascorro al atardecer cerca de donde se concentran los días festivos los puestos del Rastro madrileño.
Las instantáneas están tomadas en días con menor tránsito de vehículos y personas. También desde un punto de vista más cercano al horizonte que a la calle. Y la mayoría a esa hora mágica del día en que el sol se esconde para dar paso a la noche.
Sin embargo qué bonito es mirar de vez en cuando el sosiego en un entorno como el de Madrid, tan poco favorable a ello.

10 jun. 2008

AÑOS DESPUÉS
Ya no hay colas ante la taquilla el sábado por la tarde y ese cosquilleo durante la espera por la expectación, porque la película se proyecta cada hora en una sala de los multicines a los que acudimos. Ya no hay un cartel sobre la pantalla que anuncie el pretérito Visiten nuestro bar, porque el público se ha provisto de palomitas, dulces y bebidas; aunque sí se proyecta una animación comercial que recuerda la conveniencia de apagar el teléfono móvil (y siga conectado por el contestador). Ya no son amigos, ahora son hijos o sobrinos los que nos acompañan al cine. Pero lo milagroso es sentir de nuevo un escalofrío cuando Indiana salta escapando del peligro a los acordes de su tema musical, como si no hubieran pasado más de veinticinco años desde la primera vez.

Hasta el estreno de Indiana Jones y el reino de las calaveras de cristal, han sido varios los intentos sustituirlo por exploradores en Egipto, cuyo nombre olvido, sufriendo la maldición de la momia; o bien otros buscando tesoros de la guerra de independencia americana. O las heroínas bellas, ágiles y valerosas, armadas igual que en un videojuego, como Lara Croft y en la televisión una atractiva cazadora de tesoros. Incluso en un mundo con Neo, el elegido que trata de salvar a la humanidad del futuro. O bien Frodo, Sam, el rey Aragorn y la comunidad del anillo restableciendo el orden en la Tierra Media. Estos personajes entre otros, han intentado hacerse con el puesto de héroe durante casi dos décadas pero ninguno lo ha conseguido. Por eso quizás ha vuelto el original, no sé si para quedarse hasta una próxima entrega o para despedirse definitivamente.

De acuerdo, Indiana
Jones era en sí mismo un plagio o una copia de varios exploradores, espadachines, vaqueros, espías, marinos y héroes de las películas, seriales y tebeos clásicos desde los años veinte hasta los setenta del siglo pasado. Aunque yo prefiero verlo como una revisión y reciclaje de todos ellos en un aventurero que les exprime lo mejor y da forma a un personaje único, legendario al igual que su sombra o su sombrero, capaz de afrontar retos apasionantes como el de su cuarta aventura.

Ha pasado todo este tiempo para el actor que lo encarna,
Harrison Ford, que a sus cincuenta y tantos en la ficción (sesenta y cinco al menos en el mundo real) sigue manteniendo el tipo y el gesto, llevando el peso de la historia con humor, cinismo, visceralidad, sentido de la observación, reflejos, algo de desencanto y mucho de sabiduría.
No parece haber pasado el tiempo por
Lucas y Spielberg, los motores de la aventura que vuelven a darle el ritmo necesario sin olvidar que sea fácil trasladar la película a las consolas electrónicas con sus fases y pantallas sucesivas, y tal como saben ellos hacernos pasar un buen rato, engañando constantemente pero con gracia e inteligencia, desafiando la verosimilitud. Porque ¿quién se creería, objetivamente, las peripecias que ocurren constantemente en la pantalla durante más de dos horas?.

En definitiva me quedo con esta mentira en imágenes y sonido, con ese principio que tarda un poco en arrancar pero lo hace a lo grande; con esas persecuciones tan bien montadas en las que vemos quién es el que huye y quién el que persigue al otro en todo momento. Me río con esas réplicas de algunos personajes secundarios, tan sarcásticas e ingeniosas como las del protagonista. Sonrío con ese guiño a
Gollum en el personaje de John Hurt, corrompido por el poder oscuro de la calavera (Lucas y Spielberg son muy listos). Y agradezco ese final y otros avatares que no pienso destripar, de esto ya se encargan los medios de comunicación habituales.